¿Qué celebramos este julio?
Llevo varios días pensando cómo escribir este mensaje.
No solo porque me interpela personalmente, sino porque también escribo desde CAPAZ: una organización de personas con discapacidad que ha hecho del activismo y la incidencia una forma de defender derechos y de imaginar un país más inclusivo, accesible y más justo.
Porque julio es el Mes del Orgullo Disca. Y, sin embargo, este año la pregunta apareció antes que las palabras:
¿Qué hay para celebrar cuando sentimos que nuestros derechos retroceden?
En pocas semanas hemos visto cómo se aprueban normas que ponen en riesgo la vida independiente, cómo se debilitan espacios de representación política y cómo siguen tomándose decisiones sobre las personas con discapacidad sin la participación de las propias personas con discapacidad.
No creo que todo esto sea casual.
En distintos lugares del mundo estamos viendo avanzar una ola de retrocesos en derechos humanos que cuestiona principios que parecían irrenunciables. Una ola que relativiza la participación, debilita las políticas públicas y vuelve a instalar la idea de que algunas vidas importan menos que otras; que solo ciertos cuerpos y ciertas formas de existir merecen ser el punto de partida desde el cual se organiza la sociedad. El Perú no está al margen de ese escenario.
Y eso duele, enoja, entristece y agota.
Las consecuencias de estas decisiones políticas, emergidas desde la ignorancia y el oportunismo, no se quedan en el papel. Se traducen en menos autonomía, menos participación y más barreras para ejercer nuestros derechos en igualdad de condiciones.
Quienes formamos parte del movimiento de personas con discapacidad sabemos que ninguno de los derechos que hoy existen aparecieron por buena voluntad. Todos fueron conquistados gracias a décadas de organización, incidencia y resistencia colectiva. Hoy caminamos sobre las huellas de activistas que abrieron camino mucho antes que nosotros y de familias que también sostuvieron esa lucha cuando el Estado aún nos daba la espalda. Ese legado nos recuerda una convicción irrenunciable: las personas con discapacidad debemos ser protagonistas de las decisiones sobre nuestras propias vidas.
Por eso este año nos/me cuesta hablar de celebración. Y, mientras escribía estas líneas, hubo una idea que no dejaba de volver. O quizás no era una idea, era más un recordatorio.
Tal vez el orgullo nunca fue solo una celebración.
Quizás el orgullo siempre fue negarse a desaparecer cuando otros preferían que permaneciéramos invisibles.
Quizás el orgullo es seguir creando cuando nos quieren reducir al silencio. Es seguir construyendo comunidad cuando intentan fragmentarnos. Es seguir defendiendo la autonomía cuando otros insisten en decidir por nosotros. Es seguir recordando que nada sobre nosotros sin nosotros no es una consigna sino el mínimo que merece cualquier democracia.
Desde CAPAZ no queremos romantizar este momento. Estamos preocupadas y preocupados. También estamos cansadas y cansados. Como muchas personas con discapacidad, convivimos con un sistema de salud que muchas veces no responde, con apoyos insuficientes y con barreras que también atraviesan nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestra vida cotidiana.
Pero el cansancio no es lo mismo que la renuncia. Y la preocupación nunca será una excusa para dejar de construir el país que imaginamos.
Este julio no celebramos porque todo esté bien. Celebramos que seguimos aquí y queremos seguir estándolo.
Que seguimos haciendo cultura, educación, incidencia y comunidad. Que seguimos imaginando un país donde la accesibilidad no sea un privilegio, sino una condición para ejercer nuestros derechos.
Y escribimos este mensaje porque, solo en las últimas semanas, hemos visto:
- La aprobación de la Ley N.° 32697, que reabre la puerta a la institucionalización de personas con discapacidad mediante la creación de albergues, pese a las observaciones del Poder Ejecutivo, organismos internacionales y organizaciones de personas con discapacidad.
- La aprobación de una nueva norma sobre accesibilidad en los medios de comunicación sin un proceso adecuado de consulta con las organizaciones representativas de personas sordas e intérpretes de Lengua de Señas Peruana.
- La eliminación de la referencia expresa a las personas con discapacidad en la estructura de comisiones del futuro Congreso bicameral, debilitando el reconocimiento institucional de nuestra agenda.
Estos hechos son distintos, pero siguen recordándonos que aún hay quienes creen que es posible decidir sobre las personas con discapacidad sin las personas con discapacidad.
Porque si algo nos ha enseñado el movimiento de personas con discapacidad es que el orgullo nunca ha sido un punto de llegada. Ha sido la decisión de no retroceder cada vez que otros han intentado hacerlo por nosotrxs.
Este julio elegimos seguir ahí.
Orgullo Disca. Resistencia Disca.





